LAS COSAS BIEN HECHAS



EDITORIAL DEL MES DE ABRIL


La economía sumergida, entendida como aquella informal, sistema de intercambio de bienes y servicios que permanece ajena al control del estado, representa casi el 20% del PIB de España. Una cifra superior a los 130.000 millones de euros y que ha ido creciendo progresivamente cada década.
Aunque una de las principales bolsas de fraude existente está relacionada directamente con las operaciones de compra-venta protagonizadas por empresas constructoras e inmobiliarias y muchos trabajos que en su mayoría se siguen desempeñando sin declararlos tales como empleados doméstico, servicios a domicilio, el desempeñado por la población inmigrante sin regularizar, etc., en una parte también somos responsables los empresarios y las empresarias en régimen de autónomo al no dar de alta a algunos de los trabajadores o a nosotros mismos para ahorrarnos las cotizaciones sociales y cargas fiscales que conllevan cumplir con la normativa vigente.
Hay veces que es la única alternativa para subsistir pero en otras es costumbre, “como lo hacen los demás” y la poca lucha que desarrollan las entidades públicas contra el fraude hace que se consideren poco relevantes los riesgos al compararlos con los beneficios, en términos de menor gasto, que se pueden obtener.
Además, esta situación tiene una significativa tolerancia social. No está mal visto ser pícaro tanto como empresario como cliente. Algunos estudios concluyen que el 66% de los españoles reconocen que recurrieron a la economía sumergida para encontrar productos o servicios más baratos. “¿Lo quieres con IVA o sin IVA?”.
Si consideramos la obligación de todos al sostenimiento del gasto público que se materializa en “los que aportan” y teniendo en cuenta por ello los perniciosos efectos que producen al sistema público de protección social en los derechos de los trabajadores, en la competitividad de las empresas y en la función redistribuidora del estado debemos cambiar de mentalidad.
Desde esta columna propongo un cambio. Fomentar las buenas prácticas empresariales. Ser empresarios con responsabilidad social. Las cosas bien hechas; aplicando principios de justicia y equidad. Tenemos el deber de contribuir a la estabilidad y a la generación de empleo y riqueza de nuestro país. Evitar la competencia desleal basada en una guerra de precios por reducción de los costes obligatorios. Preocuparnos por el bienestar de nuestros colaboradores, trabajadores, clientes, proveedores, además de por el nuestro. Ser respetuoso con el medio ambiente, aplicar políticas de calidad en nuestra actividad económica. En resumen ser ejemplares en nuestro desempeño.
Parece arriesgada esta propuesta en la situación actual de desaceleración económica pero es el momento de avanzar. No lo consideremos gastar más sino invertir para ganar más. Apostar por crecer. Tener a los trabajadores en alta, además de una obligación legal y social, supone un ahorro fiscal por la deducción de los costes salariales, mejora la relación y fidelidad del beneficiado y evitan riesgos de falta de cobertura ante determinadas contingencias y sanciones.
Del mismo modo, si un empresario autónomo no cotiza al la seguridad social pierde todos los derechos a prestaciones en caso de accidentes, bajas por incapacidad, pensión de jubilación, etc.
En algunos casos al inicio de la actividad puede que se piense que no queda otra alternativa pero con un buen asesoramiento profesional se pueden optar por otras fórmulas. Tomar decisiones tras un análisis de ventajas e inconvenientes con visión de futuro y no del corto plazo.

Con las ayudas del plan más autónomo de la Junta de Andalucía han florecido muchas actividades sumergidas. Aprovechemos esta situación y las que vengan. Aquí las asociaciones de empresarios autónomos debemos tener un papel activo fomentando acciones de formación que ayuden y animen las buenas prácticas y la mejora de la gestión empresarial.
Aportemos nuestro granito de arena al desarrollo y madurez económica de nuestro territorio. Ganaremos todos.

Laura Pinteño Granado
Presidenta
CEAT Campo de Gibralar



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